Amo a los animales… pero…

¡Por supuesto! Todos debemos amar a los animales. No concibo que alguien maltrate a un animalito que, al final, es un ser vivo y parte de las cosas que Dios ha creado para nuestro deleite y alegría. Definitivamente algo pasa en la mente y en el corazón de los que maltratan a su mascota o al animalito sin dueño que va realengo procurando un bocado de alimento.

Pero, por lo que puedo observar, el aprecio que les debemos a los animales va saliéndose de su cauce, como casi todo lo que sucede en estos tiempos en los que parece que lo malo es bueno y lo bueno se convierte en algo malo. Simplemente, me parece que nos vamos polarizando y llegando a los extremos. Los extremos no son buenos. Por ejemplo, tome en cuenta este anuncio que aparece en la página virtual de Delta Air Lines: “Ofrecemos varias opciones para llevar su mascota a su destino y tratamos a nuestros amigos de cuatro patas con la misma atención y cortesía que esperan recibir nuestros pasajeros humanos.”

Creo que hay algo raro aquí. ¿Qué piensas tu? Está fuera de lugar maltratar a los animales pero… ¿tratarlos como seres humanos? ¿con la misma atención y cortesía? No sé, me parece que nos estamos moviendo a los extremos en este mundo complicado. Aunque todo ser humano es digno de respeto y dignidad, hay que recordar que los animales no son de agrado a todo el mundo, por distintas razones, que no tienen absolutamente nada que ver con el maltrato.

Por otra parte conozco a muchas personas a quienes les encantan sus mascotas y las cuidan con esmero, no obstante, a ellas mismas, ni se les ocurriría que vivieran con ellos dentro de su hogar. Sin embargo, a otros, no se les ocurriría que su mascota durmiera fuera del hogar. Algunos amigos míos duermen con sus perros, gatos y serpientes. De modo que veo una gran variedad de “amores” en lo relacionado a las mascotas. Es interesante que no existe un código para los animales de compañia y mascotas, excepto, el código casero que cada cual imponga en su hogar.

Es verdad que existen caseros que no permiten animales, también hay instituciones que tampoco los permiten, pero no siempre por las mismas razones.

Por otra parte he visto a un número de amigos y conocidos que han adquirido enfermedades, que nunca quieren asociar con sus animales, a pesar de que a los ojos de todo el mundo son precisamente sus animales los que los han enfermado. No cabe duda de que estos verdaderamente aman a sus mascotas. Conozco muchos galenos de distintas especialidades a quienes he preguntado sobre las consecuencias de convivir con animales y siempre les escucho dar advertencias sobre las consecuencias negativas de convivir con mascotas, a corto o a largo plazo. Y no hablan de alergias nada más, hablan de enfermedades serias que los animalitos pueden provocar a sus dueños.

Quien ame los gatos, perros y pájaros, al punto de convivir con ellos, serán más propensos a desarrollar problemas pulmonares y otros problemas de salud. Pueden tener mayores problemas de higiene y aunque ellos mismos no se den cuenta, es muy probable que su hogar olerá al animalito que anda a sus anchas por toda la casa. Como ya ellos no lo huelen, y nosotros no vamos a decírselo, soportamos la situación con un poco de compasión por el dueño de la mascota, porque sabemos cuánto quiere a su animalito.

Cualquiera que haya tenido una mascota sabe que no exagero. Mi esposa tuvo varias mascotas. La primera, un caballo de nombre Caramelo y varios perritos. El último, se llamaba Jocky, un poodle negro azabache que nos hacía reír de lo lindo.  Cuando los queremos mucho, somos capaces de gastar considerables sumas de dinero para curarlos y mantenerlos sanos.

En el 2016 los dueños de mascotas gastaron 62.5 mil millones de dólares en curar lesiones y enfermedades en sus mascotas. Sin embargo, estas mismas cifras pueden darnos una advertencia: los animalitos se enferman y al enfermarse son capaces de enfermarnos a nosotros también. La página virtual de KidsHealth dice en parte: ...todos los animales son portadores de gérmenes… las mascotas también son portadoras de algunas bacterias, virus, parásitos y hongos que pueden provocar enfermedades en los seres humanos a quienes infectan. Los humanos desarrollan estas enfermedades trasmitidas por otros animales cuando reciben una mordedura o arañazo o cuando entran en contacto con excrementos, saliva o caspa animal. “

La reconocida revista KidsHealth continúa diciendo: Estas enfermedades pueden afectar a los seres humanos de muchas formas diferentes. Resultan más preocupantes cuando afectan a niños pequeños, lactantes, mujeres embarazadas y personas cuyo sistema inmunitario está debilitado debido a una enfermedad o a otra afección. Los niños que todavía no han cumplido 5 años son los que están más expuestos debido a que su sistema inmunitario todavía se encuentra en proceso de desarrollo. Además, algunas infecciones que solo enferman levemente a un adulto pueden resultar mucho más graves en este grupo de población.

Sin embargo, como amamos a los animales, parece que estamos dispuestos al riesgo, antes de tomar las medidas apropiadas que corresponden.

Recordemos que los animales viven ahora en un medio ambiente muy distinto al que vivíamos hace cien años. En aquellos tiempos, el hombre no vivía en las selvas de cemento que vive hoy. Nosotros mismos hemos enfermado a los animales producto de nuestro propio descuido. Hemos contaminado los alimentos y el agua y hemos obligado a los animales a vivir en lugares plagados de cloro, desinfectantes, estrés y contaminación que enferman a nuestras mascotas. Definitivamente nuestro ambiente no es el más saludable, ni para nosotros, ni para nuestros animalitos.

Si a pesar de todos los argumentos de salud e higiene que puedan presentarse, decides convivir con un animalito, por favor, observa las reglas básicas que pueden ayudarte a evitar enfermedades y a disfrutar de mejor salud. A continuación las reglas que sugiere la revista virtual BuenaSalud:

  1. Limpie bien su casa y manténgala ventilada. Una buena ventilación permite la renovación del aire y reduce su exposición a los alérgenos de las mascotas. Para ello abra simultáneamente dos ventanas.
  2. Intensifique la limpieza con la aspiradora.
  3. Use el aire acondicionado. El empleo de aire acondicionado reduce notablemente la presencia de las toxinas bacterianas asociadas a la compañía de mascotas.
  4. Tenga un espatifilio. El espatifilium, planta de hojas verdes y largas, cuya flor es similar a una cala, resulta una excelente depuradora natural de los ambientes interiores.
  5. Lávese las manos antes de cocinar. Las mascotas albergan microorganismos patógenos que pueden pasar de sus manos a la comida. También insístale a sus hijos que se laven las manos antes de comer.
  6. . Además de la limpieza, utilice desinfectante de ambientes en aerosol. Este actúa como un potente germicida de amplio espectro que ayuda a combatir la propagación de microorganismos.  Elimina por contacto los olores desagradables, favoreciendo notablemente la limíeza del hogar. Con sólo rociar el ambiente/superficie se obtienen las condiciones de higiene óptimas.

Finalmente el artículo “Cómo tener un hogar limpio y sano (aunque viva con mascotas) de la misma revista BuenaSalud nos ofrece sugerencias sabias bosquejadas en los siguientes puntos:

Los animales deben estar fuera de la casa. Es esencial para evitar problemas de salud, sobre todo alergias. Mantenga al perro, el gato o la mascota elegida en el jardín o patio.

–          En los casos que esto no fuera posible el consejo es desprenderse del animal porque resulta poco sano para la familia que el animal esté encerrado en un departamento o casa sin espacio externo para ubicarlo. Si un miembro de la familia es alérgico esta recomendación es casi un imperativo.

–          Una alternativa válida para niños con problemas respiratorios es elegir una tortuga como mascota ya que produce muchas menos reacciones alérgicas.

–          Pudiendo tener la mascota en un lugar exterior, un hábito que no debe dejar de lado es la limpieza del animal. Debería incluir en la lista de quehaceres domésticos lavar a su perro o gato (aunque los felinos suelen hacerlo ellos mismos), como mínimo, una vez por semana, que es la frecuencia con que se descaman.

–          Finalmente, si tiene un animal la limpieza profunda del hogar debe efectuarse con mayor regularidad. Es importante tener en cuenta que los detritos y pelos (frecuentemente contaminados con orina y saliva) persisten durante varios meses, es decir que aún ya habiéndose desprendido de la mascota también tiene que aspirar y ventilar su casa para evitar los problemas de salud que estos resabios pudieran originar.

Amar los animales es una cosa, convivir con ellos es otra. Seamos perspicaces y observemos las buenas sugerencias de los expertos para vivir una vida más saludable mientras disfrutamos de la alegría de poseer una mascota.

2 Replies to “Amo a los animales… pero…”

  1. Totalmente de acuerdo. También podría escribir un ensayo sobre todo lo que pienso sobre las mascotas. Tengo dos gatos y un perro. Ciertamente, hay un elemento de disfrute acariciarlos y compartir unos minutos con ellos. Ellos a su vez, parecen disfrutar del cuidado y la atencion. Pero, el resto es constante frustación con el aseo y mantenimiento de la casa. Estos son definitivamente los ultimos que tenemos.

    1. Sí, nosotros también pasamos por ese proceso. No sé, en nuestros países latinos la visión hacia los animales es un poco distinta a la que se percibe en los Estados Unidos. Un amigo ha sabido gastar $1.500.00 dólares en el veterinario, de una sola visita. No que uno no los quiera, pero por otra parte, se tiene que trabajar muy duro para mantener a las mascotas. Es como para pensarlo bien. Muchas gracias por tu valioso comentario, Oscar.

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